Recomendaciones realizadas en la fase 3
1. Ejercer la independencia con carácter: El Revisor Fiscal y Auditor deben actuar con firmeza frente a presiones internas.
2.
Diseñar controles que piensen como el fraude: El Asesor Financiero debe anticiparse a las maniobras ilícitas. Un buen sistema contable no solo registra, también detecta.
3.
Crear espacios seguros para hablar: Promover canales de denuncia interna, protegidos y sin represalias, permite que el contador actúe como guardián de la transparencia.
4.
Formar en ética más allá de la norma: Auditores y Revisores Fiscales deben liderar capacitaciones que conecten la ética con la realidad diaria: dilemas, presiones, decisiones difíciles.
5.
Evitar relaciones que comprometan la objetividad: Regalos, favores o vínculos personales con clientes o directivos pueden nublar el juicio profesional.
- Uso obligatorio de vacaciones: Exigir que todo el clave personal (especialmente en finanzas y tesorería) tome vacaciones continuas, durante las cuales otra persona debe desempeñar sus funciones. Lo anterior para que otra persona maneje las cuentas e identifique posibles errores.
- Prohibir pagos en efectivo: Eliminar o restringir severamente los pagos en efectivo, especialmente para gastos mayores. Fomentar el uso de transferencias bancarias, ya que dejan un rastro que se puede seguir
- Autorización para grandes pagos: Establecer montos máximos para la autorización de gastos y pagos, que requerirán la firma de al menos dos personas para transacciones de alto valor.
- Segregación de funciones: Garantizar que ninguna persona tenga control sobre todas las etapas de una transacción crítica (ej: quien autoriza una compra no debe ser quien la recibe o quien la paga).
- Verifique la transparencia en los registros contables, garantizando que toda la información financiera refleje la realidad económica de la organización.
- Promover una cultura de control interno ético, recomendando políticas claras de revisión, supervisión y rendición de cuentas.
- Diseñar estrategias financieras sostenibles, que reduzcan riesgos de corrupción mediante la planeación y el uso eficiente del dinero.
- Mantener la independencia profesional, evitando cualquier tipo de relación o interés personal con la organización auditada.
- Fomentar la ética profesional como pilar del ejercicio contable, recordando que la confianza pública depende del comportamiento honesto y transparente del auditor.
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